Quería que este primer post hablase, del tema mas importante que tenemos a resolver en nuestro municipio, en este momento, al menos a mi parecer. Nuestra corporación ha decidido, presentar una denuncia ante el SEPRONA, lo cual me parece mas que coherente hacerlo, con el fin de intentar solucionar el problema que padecen los vecinos de la zona. Esta noticia me ha hecho escuchar ciertos ladridos, los cuales me recordaron a la célebre cita de Don Quijote a Sancho que decía: «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.» Indagando un poco en esta frase he descubierto una cosa que quería compartir con vosotros.
El mito: Es una de las frases más célebres atribuida a El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, por sorprendente que parezca, si repasas de principio a fin las más de mil páginas de la obra maestra de Miguel de Cervantes, no la encontrarás en ningún capítulo.
El origen real: El verdadero creador de la idea fue el poeta y dramaturgo alemán Johann Wolfgang von Goethe. En 1808 publicó un poema titulado Kläffer (Ladradores), en el que reflexionaba sobre cómo el éxito de una persona despierta la envidia y el ruido de los demás. La traducción literal de sus versos dice algo así como:
«Buscando nos van con sus ladridos… Pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos».
Cómo se convirtió en leyenda: A finales del siglo XIX y principios del XX, el poeta nicaragüense Rubén Darío adaptó esa idea al idioma español, citándola en sus escritos como una defensa frente a sus críticos literarios.
A partir de ahí, la cultura popular hizo el resto: la potente metáfora del jinete avanzando frente al ruido de los perros encajaba de forma tan natural con las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza que el público no tardó en adjudicársela a Cervantes.
Su significado actual: Hoy en día se utiliza como un recordatorio para no detenerse ante el juicio ajeno: cuando generas críticas o reacciones a tu alrededor, suele ser la primera señal de que estás avanzando y haciendo las cosas bien.
